EL DIVINO ROBAPAN EN RIVA AGÜERO
¿Se puede robar una leyenda?
He comprobado que sí. Hace muchos años cuando
fui a Oropesa, pueblo panadero de Cusco, conocí al divino Robapan. Un Niño
Dios, el mismo que aparece en la fotografía, al cual manos aviesas se llevaron
de la iglesia.
Cuando pregunté por las imágenes que había en su interior me dijeron que había una de maravilla conocido como el "Divino Robapan", y me contaron su historia.
Una panadera de siglos pasados, entre muchos
artesanos que se dedicaban a preparar las deliciosas y fragantes chutas,
grandes panes, de tipo familiar, descubrió que las suyas desaparecían de la
canasta donde las ponía. Ella trabajaba en uno de los tantos turnos. En Oropesa
los hornos estaban prendidos desde medianoche hasta la madrugada. A ella le
tocaba muy temprano y se iba después a descansar un par de horas. Volvía y se llevaba su gran
canasta para venderlas.

La panadera encerró a la divina imagen en una
urna y, “en su nombre”, preparó desde entonces unas chutas para los niños que
iban, a su vivienda, por su ración.
Volví a Oropesa, al cabo de muchos años,
cuando el pueblo había cambiado enormemente. Fui a la iglesia porque quería
grabar al Divino Ropaban para mi programa del Canal 7. Ya no estaba en el altar
de la iglesia donde llevaron la urna cuando falleció su dueña. Me apenó que
robaran al Niño de leyenda.

La exposición, con mi colección de arte
popular, mis libros, mis cuentos y mis fotografías, estará hasta el 3 de
noviembre en esa casa señorial, que alberga cultura, en el centro histórico de
Lima.
Les espero. No dejen de ir.
El poder de las plantas
Una hermosa leyenda, recopilada en Puno por José Portugal
Catacora, asegura que el primer hombre andino fue creado con el untu, grasa o
esencia vital de las plantas, los animales y las piedras. De allí se origina su
intensa relación con el
mundo que le rodea. Su conocimiento de las plantas
medicinales que le ayudan a superar cualquier malestar físico o espiritual. Su
caminar por los yermos inhóspitos de altura sin fatigarse porque tenía la muña (Minthostachys mollis), cuyo agradable olor
al frotarla entre sus manos y aspirarla renueva su energía.
La pacha salvia (Salvia offinalis), cuyas hojas soasadas le sirven para combatir
dolores reumáticos, la misma que se conoce con el nombre de ñuqch’u, flor
sagrada de los Inkas, que era derramada sobre sus andas áureas, pasando después
a ser sedosa ofrenda para el Señor de los Temblores, en la procesión de Lunes
Santo.
Sobre la importancia de éstas y otras plantas,
el médico huanuqueño Hermilio Valdizán Medrano y el químico farmacéutico-arequipeño
Angel Maldonado
Alcázar , ambos doctores en sus especialidades, con estudios
en Francia e Italia, publicaron el “Diccionario
de Medicina Popular Peruana” en las primeras décadas del siglo pasado. En sus
páginas aparece un minucioso registro de muchos especímenes, con sus
respectivos dibujos.
En 1995 John Eddowes Villarán, médico
psicólogo limeño de abuelo inglés, comenzó a trabajar con veintitrés esencias florales
y siete productos de plantas que combinan efectos curativos. En 1939, según mencionó
él, el doctor Edward Bach de Gales, Gran Bretaña, publicó por primera vez un registro
de esencias florales.
Dichas esencias que tituló “Sistema
Kinde”, pertenecen a un grupo importante que ha sobrevivido a la extinción de
especies por su fortaleza ante los cambios ambientales. Su adaptabilidad para
enfrentar situaciones adversas y cambiantes es aprovechada como terapia para
tratar ciertos desequilibrios emocionales asociados generalmente a malestares
físicos. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) las considera como
medicinas de uso libre.
La descripción de las virtudes y
propiedades de las plantas que maneja John Eddowes es tan expresiva y jugosa como esas anotaciones
que son clásicas.
Así tenemos la manayupa (Desmodium
molliculun), conocida también como “pata de perro”, “amor seco” o “pega
pega”, que vive entre 2,000 y 3,000
m .s.n.m. en los Andes. Se usa para purificar y
desintoxicar el cuerpo de fármacos y drogas, estimulando el funcionamiento de
los riñones. También sirve para limpiar los ambientes pesados.
La yawar chonka, (Oenothera rosea), que crece en grandes alturas, es famosa porque
“disipa la tristeza y apaga la pena”. Es buena para enfermedades cardíacas y los
problemas circulatorios. Sus flores tienen pétalos rosados o lilas. Con la
infusión de esas flores el corazón recupera un ritmo sosegado y baja la presión.
El diente de león o achicoria amarga (Taraxacum Offinale), tiene hojas dentadas
y largas, flores amarillas y frutos en forma de bolas con pelos sedosos que
dispersa el viento. Es una planta
diurética, que estimula la función del hígado y los riñones, combate el exceso
del colesterol y reduce la
obesidad. Su esencia floral es muy útil para liberar la
tensión y la furia contenida.
El lirio naranja, lirio del Perú o
lirio de los Inkas (Lilium
bulbiferumrum), tiene un follaje de pocas hojas, lanceoladas, y sus flores ostentan
pétalos con marcas o parches de colores. La tradición popular relaciona a estas
flores con los buenos augurios cuando se regalan. Su uso incrementa la
creatividad, despeja los bloqueos mentales, alienta el optimismo y ayuda a innovar el
quehacer personal y profesional.
El heliotropo (Heliotropium peruvianum) tiene flores que siempre miran al sol y lo
buscan. Son empleadas para tratar problemas de huesos y articulaciones, así como
afecciones respiratorias.
El pepino dulce (Municatum Ait), oriundo del Perú y reproducido
en la cerámica prehispánica, posee una esencia floral que refresca la mente y
alivia de preocupaciones, ayudando además a reducir el estrés.
La chuchuwaska (Brunfelsia grandiflora), llamada también “sanango”, “francisquita”
y “borrachero”, es una planta “maestra” de la Amazonía. Su esencia
floral ayuda a regular las sensaciones extremas de frío y calor. Es
recomendable usarla tópicamente para la rosácea.
El molle, (Schinus molle), “escobilla” o “árbol de la pimienta”, es analgésico,
antiinflamatorio, antibacteriano, antiespasmódico, astringente, balsámico,
diurético y estimulante.
La hierba del alacrán, (Heliotropium angiospermun, Murria), también
conocida como “cola de gato” y “hierba del sapo”, es útil ante problemas de huesos y artritis, afecciones
respiratorias y picaduras del alacrán.
En esencia floral es una bebida burbujeante que ayuda a “relajar la columna
vertebral y mejorar la postura”.
La verbena (Verbena offinalis), “hierba de los hechizos” , “verbena del campo”
o “verbena negra”, crece en las ocho regiones hasta 5,000 metros , posee
vitaminas A, B y C ,
y es recomendada para tratar infecciones,
bronquitis y hepatitis..
La wachuma (Trichochocereaus pachanoi), cuyo nombre popular es “San Pedro”, es una cactácea
de la costa norte, con espinas pardas y flores blancas. En la medicina
tradicional del norte peruano se usa en ceremonias de curación, por sus efectos
depurativos (purgante y psicoactivo). También es usado en casos de sinusitis,
fiebre alta y problemas de la piel y el cuero cabelludo, entre otros. Su
esencia floral da claridad a la mente y afina la intuición. Los
baños del cactus hervido calman los nervios.
John Eddowes combina las plantas con
esencias Kinde o con diferentes productos, según los casos que debe tratar.
Veamos algunos:
Para momentos extremos de la vida o
para reducir el estrés cotidiano: yawar chonka, diente de león, pepino y
mariposa roja.
Para emociones intensas, cuando se
llora fácilmente o se está al borde de la desesperación: mango, yawar chonka y molle.
Para aclarar mente y ordenar los pensamientos:
agerato, jacarandá, ocopa, lirio y estrella púrpura.
Para relajar el cuerpo y la mente: Diente
de león, verbena y pepino.
Para conciliar el sueño: extracto de wachuma con colágeno de tuna y aloe, más vitaminas. Aplicar
en el cuerpo antes de acostarse o en momentos de estrés.
Para desinflamar y regenerar
articulaciones, tendones, músculos, huesos cartílagos y otros: Extracto de molle, matico, chilka y llantén.
Para limpiar
los dientes y proteger las encías: Harina
de coca, salvia y arcilla medicinal.
Para dormir:
propax, cápsulas naturales.
En resumen,
para mantener la salud tenemos una lista abundante de plantas medicinales. a
las que se puede recurrir.